Ya en Nashik, decidimos quedarnos un par de días, más que nada porque no nos quedaba mucha opción, ya que toda la ciudad estaba de luto y no había mucho que hacer, así que nos montamos en un City bus y nos fuimos al pueblo de Trimbak, donde se dice que está uno de los 8 templos de Shiva más grandes de la India.
Al llegar tuvimos nuestro primer contacto con un pulpo hindú, a Helena con la excusa de hacer una fotillo, intentaron agarrarle una teta como quien no quiere la cosa, por encima del hombro, que pena no saber judo en estas situaciones.... Sobra decir que no se salió con la suya
Estábamos hambrientos y, como en Nashik, todo estaba cerrado, caminamos hasta al lado de un templo muy nuevo y pudimos comer algo. Como nos ha venido pasando, la gente no nos quita ojo de encima y nos preguntan de donde somos, cuantos años tenemos, si estamos casados, etc.. les falta poco menos que preguntarte de que color son tus caquitas... Pero como son tan majos, no te lo tomas como una invasión a tu intimidad, ni mucho menos.
Después de comer una especie de versión hindi vegetariana de las migas de toa la vida, entramos en el recinto de este templo tan nuevo. Parecía que habíamos viajado a otro lugar, todo verde, limpio (más que limpio, resplandeciente). Estuvimos rondando por ahí, pues no sabíamos si éste era el templo de Shiva donde dicen que solo pueden entrar hindúes (aunque el templo de Shiva es negro y éste era de un blanco cegador,....), al final preguntamos y nos dijeron que claro que podíamos entrar, así que, esperamos a que entrara alguien para tener un referente al que copiar y entramos detrás de él.
Dentro habían unas alfombras en el suelo y la gente se sentaba a orar con sus malas (especie de rosario), así que aprovechamos para hacer un poco de Vipassana y, no veas!!! En 5 minutos salimos como dos espectros, que energía! Resulta que el templo no era tal, sino más bien, un mausoleo para algún maharaja o algo de eso, pero aún así, la energía que había era la leche.
Después encontramos en la otra punta de la ciudad el de Shiva, pero ahí abandonamos a Carles, no sin antes haber sido bendecidos los tres, pues no teníamos el cuerpo como para hacer una cola de 2 a 4 horas abarrotada de gente, así que tomamos otro bus de vuelta y a descansar! Carles llego mil horas más tarde destruido y muerto de hambre, pero le encantó la experiencia! Ya lo haremos en otra vida si eso.
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Al llegar tuvimos nuestro primer contacto con un pulpo hindú, a Helena con la excusa de hacer una fotillo, intentaron agarrarle una teta como quien no quiere la cosa, por encima del hombro, que pena no saber judo en estas situaciones.... Sobra decir que no se salió con la suya
Estábamos hambrientos y, como en Nashik, todo estaba cerrado, caminamos hasta al lado de un templo muy nuevo y pudimos comer algo. Como nos ha venido pasando, la gente no nos quita ojo de encima y nos preguntan de donde somos, cuantos años tenemos, si estamos casados, etc.. les falta poco menos que preguntarte de que color son tus caquitas... Pero como son tan majos, no te lo tomas como una invasión a tu intimidad, ni mucho menos.
Después de comer una especie de versión hindi vegetariana de las migas de toa la vida, entramos en el recinto de este templo tan nuevo. Parecía que habíamos viajado a otro lugar, todo verde, limpio (más que limpio, resplandeciente). Estuvimos rondando por ahí, pues no sabíamos si éste era el templo de Shiva donde dicen que solo pueden entrar hindúes (aunque el templo de Shiva es negro y éste era de un blanco cegador,....), al final preguntamos y nos dijeron que claro que podíamos entrar, así que, esperamos a que entrara alguien para tener un referente al que copiar y entramos detrás de él.
Dentro habían unas alfombras en el suelo y la gente se sentaba a orar con sus malas (especie de rosario), así que aprovechamos para hacer un poco de Vipassana y, no veas!!! En 5 minutos salimos como dos espectros, que energía! Resulta que el templo no era tal, sino más bien, un mausoleo para algún maharaja o algo de eso, pero aún así, la energía que había era la leche.
Caminando por el pueblo nos encontramos con un garito llamado Razzmatazz, que bueno!! El hecho de que estuviera cerrado y de que seguramente no fuera un garito, no impidió que los chicos se marcaran un bailoteo, oleeee!!
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