martes, 18 de diciembre de 2012

Ahmedabad, Amdavab para los amigos amigos

Cogimos un Sleeper Bus que nos llevara a Ahmedabad, también conocido como Amdavad.



Estos autobuses tienen compartimentos simples o dobles donde hay camas estilo hindú, osea más bien duritas. Cuando más viejo es el bus, más mullidito, aunque también un poco más costroso.

En nuestro caso aquella noche nos tocó uno que tenía pinta de recién estrenado y después de unas 11 horas por vete tú a saber qué carreteras o caminos de cabras, nos sentíamos como las aceitunas de un Dry Martini, agitadas y aturdidas, pero contentillas.

Según la Lonely Planet una de las cosas más entretenidas que puedes hacer aquí, es ir al mercado nocturno en la calle Law Garden, dimos unas cuantas vueltas hasta llegar y por el camino nos paramos a observar el tráfico, fantástico fenómeno en la India para cualquier occidental.


Ir a un mercado indio es un placer para los sentidos, olores a comida y especias, colores y luces, los dueños de los puestos la mar de orgullosos de su mercancía y la gente que pasea queriendo fotos contigo lo hace ser un rato agradable.




Por la mañana, buscábamos un sitio donde desayunar y un hombre se nos acercó preguntando de dónde veníamos. Cuando le dijimos que somos españolas, nos enseñó unas libretas que llevaba en la mano con opiniones sobre él escritas en distintos idiomas. Después de un rato nos dijo que era guía y que nos invitaba a comer en su casa.





Comimos unas galletas cocinadas por su hermana, chapatis con mermelada de mango casera entre otras cosas de por aquí. Por supuesto terminamos con un café de polvos con mucho sabor a leche de esos que se gastan en India.

El rato fue agradable hasta que insistió en venir con nosotras a Step Well, utilizando los argumentos de que es muy difícil ir para vosotras en el autobús del gobierno, que es muy peligroso para dos chicas como nosotras ir solas por ahí, bla bla bla El hombre se puso tan pesado que se metió con nosotras en el autobús y le tuvimos que pedir encarecidamente que nos dejara ir solas... por fin lo conseguimos.
    
Llegamos sanas y salvas a nuestro destino en Adalaj, un lugar donde podrías estar mirando los motivos tallados en la piedra días y días debido a su gran cantidad de detalle. Había más hindús visitando el edificio, con muy buen rollo y la expectación de siempre.




Cuando volvimos a la Guest House, nos encontramos con Jadish, el guía persistente rondando por ahí, seguramente esperándonos. Quería que fuéramos a cenar con su hermana, pero le dijimos que desayunaríamos con ellos al día siguiente... la situación llegó a ser un poco estresante, ya que no nos lo quitábamos de encima de ninguna de las maneras. Así que nos vimos forzadas a hacer la maniobra de comprar el ticket de autobús para salir por la mañana temprano y evitarle a toda costa. 

De esto sacamos la conclusiones importante en todo el mundo, pero en India más, no le digas a nadie el nombre de tu Guest House, no cuentes tus planes y se firme en tus negativas.

Is

No hay comentarios:

Publicar un comentario