Primer día en India, tras un viaje largo e intenso. Llegamos a Bombay sobre las siete de la mañana. Una de nuestras mochilas da vueltas en la cinta transportadora, la otra, yace en el suelo junto a un montón más de maletas, pues los operarios han tenido que despejar la cinta colapsada de equipaje.
Cambiamos algo de dinero y salgo para ver si han venido a buscarnos al aeropuerto. Antes de ver un cartel con Helena Mena escrito en él, un hombre con pinta de mafioso me pregunta si me lleva al hotel. Amablemente y sin perder la sonrisa, le digo que ya tengo transporte. Aviso a mi compañera de viaje, para que salga y nos montamos en una furgoneta junto con dos viajeros ingleses.
Son un hombre y una mujer, la cual no deja de parlotear, mientras cruzamos Bombay en un tráfico caótico, tuctucs, taxis, coches y peatones mezclándose por cualquier parte, fluyendo como pájaros sin chocarse.
Llegamos al hotel, donde nos damos cuenta que en las fotos de internet, se usa mucho photoshop. Ninguno nos quedamos contentos y nos traen a un hotel, de la misma "cadena" pero mas "Fancy" y, por supuesto, más caro.
Mi compañera de viaje no duda en decírselo al trajeado hindú detrás del mostrador, comenzando así un regateo interesante. Todo sonrisas y argumentos con los que dar peso al ajuste de precio, termina con un punto medio, ni pa ti, ni pa mi, entre alabanzas de inteligencia y buenos negociadores; "You are very Smart"
Dormimos unas horas y tomamos un tuctuc hacia Dandra Market, no acepta negociar, pues lleva taxímetro, pero le advertimos que si pasa de 10 rupias el kilómetro no pagamos. El viaje en tuctuc, no es apto para personas que se pongan nerviosas fácilmente, ya que el tráfico aquí es una locura, las líneas del suelo, si las hay, son algo meramente simbólico, semáforos pocos y paciencia la mínima. Los conductores en Bombay apuran las distancias y pitan advirtiendo de su llegada, no se insultan, sólo se miran y a veces mueven la cabeza.
Puedes ver a mucha gente con la nariz cubierta con un pañuelo, y lo cierto es que hay tanta contaminación en esta ciudad, que no tardas en imitarles.
Una vez en el mercado, nos sentimos tranquilas y paseamos mirando los artículos de los puestos. Hay mucha gente que vende cualquier cosa, pero con decirle "No gracias" con una sonrisa, se quedan bastante tranquilos. Muchos nos miran fijamente, cuando les sonríes, te devuelven la sonrisa, no se ve a muchos turistas y se entiende su curiosidad..
A pesar de la suciedad y los malos olores que hay en algunos sitios y el montón de gente que hay por la calle, una se siente bien en Bombay.
Is
Cambiamos algo de dinero y salgo para ver si han venido a buscarnos al aeropuerto. Antes de ver un cartel con Helena Mena escrito en él, un hombre con pinta de mafioso me pregunta si me lleva al hotel. Amablemente y sin perder la sonrisa, le digo que ya tengo transporte. Aviso a mi compañera de viaje, para que salga y nos montamos en una furgoneta junto con dos viajeros ingleses.
Son un hombre y una mujer, la cual no deja de parlotear, mientras cruzamos Bombay en un tráfico caótico, tuctucs, taxis, coches y peatones mezclándose por cualquier parte, fluyendo como pájaros sin chocarse.
Llegamos al hotel, donde nos damos cuenta que en las fotos de internet, se usa mucho photoshop. Ninguno nos quedamos contentos y nos traen a un hotel, de la misma "cadena" pero mas "Fancy" y, por supuesto, más caro.
Mi compañera de viaje no duda en decírselo al trajeado hindú detrás del mostrador, comenzando así un regateo interesante. Todo sonrisas y argumentos con los que dar peso al ajuste de precio, termina con un punto medio, ni pa ti, ni pa mi, entre alabanzas de inteligencia y buenos negociadores; "You are very Smart"
Dormimos unas horas y tomamos un tuctuc hacia Dandra Market, no acepta negociar, pues lleva taxímetro, pero le advertimos que si pasa de 10 rupias el kilómetro no pagamos. El viaje en tuctuc, no es apto para personas que se pongan nerviosas fácilmente, ya que el tráfico aquí es una locura, las líneas del suelo, si las hay, son algo meramente simbólico, semáforos pocos y paciencia la mínima. Los conductores en Bombay apuran las distancias y pitan advirtiendo de su llegada, no se insultan, sólo se miran y a veces mueven la cabeza.
Puedes ver a mucha gente con la nariz cubierta con un pañuelo, y lo cierto es que hay tanta contaminación en esta ciudad, que no tardas en imitarles.
Una vez en el mercado, nos sentimos tranquilas y paseamos mirando los artículos de los puestos. Hay mucha gente que vende cualquier cosa, pero con decirle "No gracias" con una sonrisa, se quedan bastante tranquilos. Muchos nos miran fijamente, cuando les sonríes, te devuelven la sonrisa, no se ve a muchos turistas y se entiende su curiosidad..
A pesar de la suciedad y los malos olores que hay en algunos sitios y el montón de gente que hay por la calle, una se siente bien en Bombay.
Is


seguiré vuestras historias como si fuera un cuento!
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